viernes, 24 de febrero de 2012

Los Súcubos y los Íncubos

En la Edad Media estaba extendida la creencia de que unos demonios particulares y humanos podían unirse mediante el acto sexual. Estos demonios respondían al nombre de  íncubos y súcubos, que seducían a mujeres y hombres para alimentarse de su energía sexual. 


Cada noche, el demonio se materializa y se alimenta de su víctima, la cual, debido al placer que obtiene, es capaz de dejar a su marido, hijos, familia… para dar todo por el demonio, de forma que este se va haciendo cada día más fuerte mientras que su víctima se debilita progresivamente, llegando en ocasiones a sufrir ataques al corazón o una muerte violenta ocasionada por el intenso placer sexual que su cuerpo, ya debilitado, no soporta.

Así pues, los súcubos e íncubos, son unos seres un tanto peculiares, capaces de hacer enloquecer a cualquier hombre o mujer, pues son demonios que adoptan forma femenina o masculina, dispuestos a cumplir cualquier fantasía sexual. Pero como todo en esta vida, tiene un precio...

Son los demonios del sexo.

El nombre, súcubo, es latino, "succubus", que significa, "yacer debajo", e íncubo, proviene de incubus, que significa "acostarse".

Su origen se remonta a la Edad Media, y era común que muchas personas, sobre todo mujeres, justificasen la pérdida de la virginidad por un contacto con estos demonios.

Los más famosos son Ábrahel, Rusalka, Vasordiel, Lutzi, Florina o Lilith, reina de todo el clan.

Adoptan siempre la forma de mujeres exhuberantes y muy bien dotadas, jóvenes y sensuales, o de hombres fornidos, atractivos y varoniles.. lo cual provoca una caída fácil en la tentación.

Se dice que, un hombre o una mujer, tras haber mantenido relaciones sexuales con uno de estos demonios, le quedará una especie de sensación de haber tenido un sueño sexual muy "real", pero con recuerdos borrosos, sensación acompañada con un agotamiento general..





El que ya ha probado las carnes del íncubo o súcubo, entrará en un frenesí sexual, en donde el demonio, noche tras noche, exprimirá a la persona, forzándola al orgasmo muchas veces, convirtiendo esa relación sexual en su mundo, permitiendo que el demonio se alimente de su energía, hasta matarlo.


Los íncubos copulaban con mujeres, visitándolas primeramente durante las noches para invadir su mente y tenerlas a su merced; tras cautivarlas, durante el acto sexual, el íncubo podía succionar la energía de su víctima hasta acabar con su vida, o bien, dejarlas en un estado de salud físico y/o mental lamentable. 


Los íncubos podían adoptar la forma de un ser amado y su víctima sólo llegaba a sospechar al notar una bifurcación en el miembro viril que además era frío aún al momento de la relación sexual; por otro lado, aunque el acto podía llevar a las víctimas a la muerte o a un deterioro mental y físico, se piensa que en algunos casos estas relaciones eran extremadamente placenteras, mientras que en otros llegaban a ser tormentosas casi al punto de desear la muerte.


Durante la Edad Media, se creía además que las relaciones carnales de los íncubos tenían por finalidad la procreación, y el hijo era generalmente deforme y propenso a la maldad; hay quienes piensan que el legendario Mago Merlín era producto de la relación entre un incubo de nombre Asmodeo y una monja.


De gran belleza física y extremadamente sensuales, los súcubos podían presentarse en algunas ocasiones con alas y a menudo desnudas ante su víctima siendo difícil resistir la tentación ante tal belleza, aunque sus preferidos eran siempre los hombres de fe y aquellos débiles de espíritu; en primer lugar, el súcubo acostumbraba a meterse en los sueños de su víctima y seducirlo, y luego presentarse ante él y practicar sexo con él para conseguir el semen de su víctima y utilizarlo para embarazar a mujeres mortales, dando como resultado (al igual que en el caso de los íncubos), la procreación de hijos deformes o propensos a la maldad.

El súcubo más famoso, maligno y mortal de todos los tiempos es Lilith la primera mujer creada por Dios, corrompida por Satanás y amante de los demonios que se establecieron en el Mar Rojo. Otros súcubos importantes dentro de la demonología son Abrahel, Baltazo, Bietka, Mancerinio.

Se trata por tanto de Demonios que pueden ser masculinos o femeninos, pero que siempre adquieren la forma de alguien extremadamente atractivo, pero el objetivo es común..crear una adicción tan grande que pueda tomársele la energía, hasta acabar con ellos.

2 comentarios:

  1. MUY BUENA INFORMACION... SINENDO CIERTO TAMBIEN QUE ESTOS DEMONIOS ACTUAN DESDE LA INFANCIA DE LA VICTIMA...

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  2. Que horrible, la tortura de resistirse a la tentacion o morir

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