sábado, 24 de marzo de 2012

El Castillo de Coral

A principios del siglo XX, Edward Leedskalnin termina una de las mayores hazañas que hoy en día se conocen: El Castillo de Coral. Con sus escasos 45 kilos de peso fue capaz de construir un palacio con bloques hasta 30 toneladas.

Conocía los secretos de las pirámides y Stonehenge, y gracias a ello, pudo mover estas enormes piedras.

Tras 28 años de trabajo en solitario, este es el resultado.


Edward Leedskalnin nace en 1887 en Riga, Letonia. Era un niño bastante enfermizo, que apenas se relacionaba. Su abuelo le enseño el ofició de picapedrero, y puede que le trasmitiera algún secreto que le permitiese elaborar su famoso castillo.


Edward tenía previsto casarse con Agnes Scuffs, o "dulces dieciséis" como él la llamaba. Pero la noche antes de su boda, su prometida le abandona sin ninguna explicación. Tras esto, viaja a los Estados Unidos y se refugia en Florida City. Tan enamorado estaba de ella, que decide construir un castillo de coral. 


Para esto, emplea piedra coralina que extrae de su misma propiedad, un terreno de 4 hectáreas cerca de Homestead. Utilizó herramientas muy rudimentarias sacadas de desguaces, poleas y trípodes. Únicamente trabajaba durante la noche, por lo que nadie pudo ver cómo llevaba a cabo la obra. Tras 28 años, logró terminar la construcción.


Este edificio aún guarda muchos misterios. ¿Cómo fue capaz Edward de levantar una estructura de tales dimensiones, cortando y moviendo la piedra sin ayuda? Según él, fue un estudio de los campos electromagnéticos terrestres el que le permitió vencer la ley de la gravedad . De esta forma, pudo mover las piedras y atraerlas al su lugar exacto sin esfuerzo. Según el testimonio de unos niños, Edward empleaba una máquina que hacía levitar las piedras como globos de helio gracias a su generador magnético, que se conserva en el castillo. Sin embargo, nunca le dieron la patente sobre este invento tan peculiar.


Según él, dicho generador creado a mayor escala podría solucionar todos los problemas energéticos del planeta, pero nadie le hizo demasiado caso pese a que más tarde se ha demostrado que el ingenio funciona realmente. Edward opinaba que absolutamente todo tiene sus polos magnéticos y es susceptible de ser atraído o repelido por otros cuerpos y que generando la corriente o energía necesaria para cada caso todo se podía mover o poner en movimiento.

Se dice que conocía los secretos de las construcciones de Stonehenge y las Pirámides de Egipto, pues varias de sus creaciones guardan similitudes con estas obras. En la Cámara del Rey de la Gran Pirámide se puede ver el mismo diseño que la "Piedra Rey" del Castillo de Coral. También erigió una piedra megalítica, similar a la de Stonehenge pero de mayor altura.

Piedra Rey

Otra de las cosas más sorprendentes es la enorme puerta giratoria de entrada, de unas 9 toneladas de peso, que descansa sobre una pequeña piedra cilíndrica que a su vez está engastada en los rodamientos de una vieja rueda de camión. El equilibrio es tan perfecto que la puerta se puede mover sin esfuerzo con un solo dedo. Hace unos años, los rodamientos de la rueda se atascaron por el propio peso y el tiempo. Se necesitó una gigantesca grúa hidráulica para alzar la puerta y poder cambiar los rodamientos. Fue entonces cuando se descubrió la segunda piedra en forma de tarta sobre la que descansaba el bloque principal. Los expertos, un tanto sorprendidos por el hallazgo, hicieron analizar la piedra para ver su composición llegando a la intrigante conclusión de que los componentes de la piedra eran totalmente desconocidos y que no procedía de la tierra. ¿Quizás utilizó Edward una roca de origen meteórico? Y de ser así, ¿Dónde y cuándo la consiguió? Un nuevo misterio para sumar al conjunto.

Puerta giratoria de 9 toneladas

En 1939 el castillo fue trasladado a Homestead, a 15 kilometros. Allí, decidió rodearlo por una enorme muralla de piedra.

Cuando rondaba los 60 años, parece que decidió revelar su secreto: citó a unos amigos en el castillo. Pero el 7 de noviembre de 1951 Edward colgó un cartel en la puerta que decía "He ido al hospital, enseguida vuelvo". Cogió su bicicleta y se fue al centro médico, donde le realizaron unas pruebas. Entró en coma y murió a los pocos días, llevándose su secreto con él.

Edward ante el obelisco de 8 metros de altura y 30 toneladas
donde grabó sus iniciales y las fechas de construcción

Hoy en día el castillo es una obra increíble: mesas y sillas de jardín, escaleras, relojes, fuentes, representaciones planetarias...Todo ello puede ser visitado por los turistas. Incluida la llamada Mesa de San Valentín, con una piedra tallada en forma de corazón donde Edward cenaba todas las noches, y en la que anotaba cada 14 de febrero que pasaba sin Agnes. El centro de la mesa está adornado con las flores favoritas de su prometida, que desde que fueron plantadas, no han parado de crecer.

Mesa de San Valentín

Fuente
Representaciones planetarias
Representaciones planetarias



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