jueves, 18 de julio de 2013

La Casa de las Siete Chimeneas

La Casa de las Siete Chimeneas es un edificio situado en la Plaza del Rey de Madrid. Según la leyenda, fue un regalo de bodas de un caballero de la corte de Felipe II para su hija, que contrajo matrimonio con el capitán Zapata. Pero, desafortunadamente, su marido murió poco después en  una batalla de la Guerra de Flandes. La viuda continuó viviendo sola en la casa, hasta que una mañana apareció misteriosamente muerta en su cama.

Hubo numerosas hipótesis sobre la muerte de la joven, desde el suicido hasta la muerte natural. También se relacionó con las visitas nocturnas que realizaba Felipe II a la casa, pues era sabido que esta joven, llamada Elena, era una de las amantes del monarca. En esta época, el rey estaba a punto de casarse con su cuarta mujer, Ana de Austria, y rápidamente surgieron rumores de que fue un asesinato. 

El cuerpo de Elena desapareció misteriosamente, y, tiempo después, los vecinos aseguraron haber visto la figura de una mujer vestida de blanco, con el pelo suelto y una antorcha en la mano, que caminaba por el tejado de los edificios, se arrodillaba y se golpeaba el pecho antes de desaparecer.


Pero este no fue el único fallecimiento: otra joven murió en su misma noche de bodas, y parece ser que también era otra de las amantes del rey. La joven apareció en los sótanos del palacete con un puñal clavado en el pecho y las arras, regalo del rey, esparcidas a su alrededor. Desde este incidente, varios testigos han asegurado ver el fantasma de una mujer vagando por los sótanos de la casa.

Una última muerte se produjo en la casa durante el motín de Esquilache, ministro de Hacienda de Carlos III, en el año 1766. El pueblo, enfurecido por las medidas represoras del marqués, acudió hasta la casa con intención de lincharlo. Por suerte para él, no se encontraba en la casa y el populacho la tomó con uno de sus mayordomos que murió a garrotazos.

Muchos más embajadores, nobles y terratenientes pasaron por la casa, hasta que, a finales del siglo XIX fue reformada para convertirse en sede del Banco de Castilla. Durante las obras apareció entre los muros del sótano el cadáver de una mujer con una bolsa de monedas de la época de Felipe II. En 1960 otras reformas dejaron al descubierto otro esqueleto emparedado, el de un hombre anónimo.

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