viernes, 16 de marzo de 2012

Codex Gigas, la Biblia del Diablo


Considerado en la Edad Media como la Octava Maravilla del mundo por su asombroso tamaño (92x50,5x22 cm y 75 kg), el Codex Gigas o Biblia del Diablo, del latín “libro grande”, es un antiguo manuscrito medieval del siglo XIII atribuido al monje Hernán el Recluso, del Monasterio de Podlažice (República Checa), del que se cree que vendió su alma al diablo.

A pesar de inspirar temor, se cree que posee un poder sobrenatural que lo ha convertido en víctima de numerosos intentos de robo. Pero todos aquellos que lo han poseído han sido víctimas de terribles consecuencias…





Según la leyenda, su historia comienza en 1230. Hernán el Recluso estaba sentenciado a muerte por un pecado tan grave que se mantuvo en secreto. Según lo establecido por la orden monástica a la que pertenecía, los benedictinos, los monjes negros, debían acogerse a votos de pobreza, castidad y obediencia, así como sacrificios físicos, ayuno, privación del sueño y autoflagelación. En caso de incumplir los votos, los abades escogerían si el pecador debía ser emparedado vivo. Para evitar este fatal destino, Hernán hace un trato: promete escribir el libro más grande de su época en una sola noche, que contendrá la Biblia y toda la sabiduría humana.

Ante la imposibilidad de hacerlo, decide pedir ayuda a Satanás. A la mañana siguiente, entrega un códice de 624 páginas, una obra imposible que solo podía ser obra del diablo: recoge el Antiguo y el Nuevo Testamento, la llamada Crónica de los Checos, las Etimologías de San Isidoro de Sevilla, ocho libros médicos (incluido en Ars medicinae), los tratados prácticos sobre medicina de Constantino el Africano, los escritos del historiador Flavio Josefo, conjuros, fórmulas de exorcismos, calendarios, santorales, esquelas… y las famosas ilustraciones de Jerusalén celeste y el Diablo.


El 1295 el monasterio atraviesa graves condiciones financieras, por lo que el Codex Gigas es vendido a los cistercienses de Sedlec. Tras la venta, este monasterio también atraviesa grandes dificultades económicas y devuelve el manuscrito a los benedictinos, pero esta vez a otro monasterio, Břevnov. Pero la maldición no acaba ahí: sufren un brote de peste bubónica y mueren 30.000 personas, haciendo que esta iglesia pase a ser conocida como el mayor osario del mundo, con esculturas de hueso humano.

Monasterio de Sedlec

En 1565 Nostradamus predice la muerte del padre del el príncipe Rodolfo II y su ascenso a la corona en 1594. Rodolfo II se obsesiona por lo oculto y rescata el manuscrito de una celda monacal de Břevnov, incorporándolo a su colección de objetos raros y ordenando su traducción. Pero el emperador se vuelve antisocial, errático y paranoico, se encierra en su castillo y su familia le despoja del poder para evitar que su imperio se siga desmoronando. Finalmente muere solo, sin herederos.


En 1648 fue tomado como botín de guerra tras la Guerra de los Treinta Años por las tropas del general Konigsmark. Fue trasladado a Estocolmo, Suecia, y entregado a su reina Cristina. En menos de una década, la reina abdica el trono, se convierte al catolicismo y se exilia a Roma, llevándose sus posesiones y Biblias más valiosas, pero no el Codex Gigas. En 1697, en este castillo aparece el cuerpo sin vida de Carlos XI, y se produce un incendio que destruye el edificio. Los sirvientes regresan para salvar algunas posesiones, y uno de ellos arroja el Codex Gigas al suelo para atravesar las llamas. Milagrosamente, el libro sobrevive casi intacto:

Los investigadores creen que debido a este incendio las letras tienen como sombras que parecen quemaduras. Pero estas sombras siguen un patrón regular, apareciendo solo en las páginas cercanas a la famosa imagen de Satanás, en la que aparece representado como un personaje mitad hombre mitad monstruo, con cuernos, lengua bífida, garras…



Ha permanecido en Suecia desde entonces, en la Biblioteca Nacional. Solo ha salido de ahí en dos vocasiones: en 1970 para ir al Metropolitan Museum de Nueva York, y en 2007 para ser expuesto en Praga.

La caligrafía del libro es impresionante: según las investigaciones está escrita con tinta de animales sobre 160 pieles de becerro, y la grafía es constante, por lo que debió ser realizada por un solo autor. Son 624 páginas repletas de miniaturas e ilustraciones en colores rojos, azules, amarillas, verdes y doradas. Todo ello mantiene un estado de conservación excelente, a pesar de que algunas páginas fueron arrancadas.

Según los estudios realizados por un investigador que recreó cuánto se había tardado en escribir el libro, se ha calculado que usando una caligrafía actual se tardarían, sin parar, 20 segundos por línea, 30 minutos por columna, 1 hora por página y unas 5 horas en completar el libro. Teniendo en cuenta que en los monasterios había otras obligaciones, y añadiendo los detalles y dibujos, el tiempo que debieron tardar asciende a unos 20 años. De ahí que se piense que esta obra se realizó entre 1204 y 1230, pues en el santoral se habla de San Procopio, canonizado en el 1204 y no se hace omisión a la muerte del rey Ottokar I en 1230 en la necrológica.


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