lunes, 2 de abril de 2012

Snuff movies (I)

Si alguno ha visto la película Tesis de Alejandro Amenábar, seguro que sabe que son las Snuff movies.



Se trata de películas donde se tortura, viola y asesina a una persona con el fin de que quede registrado en un medio audiovisual.

Este tipo de cine se ha convertido en un mito moderno, del que aún hoy se discute si existe, aunque parece ilógico pensar que se siga desarrollando este género sin haber consumidores.



Estas películas fueron relacionadas con redes de pedofília, ritos satánicos o gente adinerada.
Los inicios de este tipo de films, aparecen en Buenos Aires, en 1971, cuando los directores Michael y Roberta Findlay, dirigieron la película Snuff: filmada en Sudamérica, donde la vida es barata, recreando los asesinatos de una banda criminal, los Manson, que acostumbraban a grabar sus crímenes.



Sin embargo, su estreno no llegó hasta 1976 en un cine de Nueva York, donde causó tal impacto en la sociedad, que inauguró un cúmulo de protestas impresionante, encabezadas por activistas de derechos humanos, feministas, y el público en general, el cual quedó asqueado por el film.

Sin embargo, hay que decir que, viéndolo tranquilamente, se nota que es un fake, pues entre otras cosas, una de las víctimas era uno de los productores de la película, se usaron  vísceras de animales, ketchup...vamos, que las campañas de marketing no son cosas modernas, sino que ya existían desde hace mucho. De hecho, se rumoreaba que fueron los mismos directores los que contrataron a los activistas para que protestasen por el contenido de la película.



El film nos presentaba una Buenos Aires de los años 70, filmando en sitios como la cancha de Boca Juniors o el aeropuerto Ezeiza, y contaba con la participación de actores importantes de Argentina de la época, como Mirtha Massa o Alfredo Iglesias.



Mostraba un elevado grado de violencia, asesinatos, violaciones... Finalmente, los directores, tras el aluvión de críticas, tuvieron que difundir una nota de prensa diciendo que nadie fue lastimado en la filmación de la película.

Abierta la veda, aparecieron más casos de películas así.

Fue notoria la historia de un director brasileño, Claudio Cunha, entre cuya filmografía figura Snuff: vitimas do prazer. Fueron fuertes y constantes los rumores que decían que el casting era para rodar un film pornográfico, pero utilizaban a las candidatas para, además de realizar violaciones, matarlas y publicarlo.



El estreno de la película en el cine de São Paulo estuvo marcado porque en el cartel, el mismo director había clavado un machete encima de las letras que rezaban, Estreia hoje o filme que mata (Se estrena hoy la película que mata).

El director salió al paso de los rumores diciendo que la película era una crítica a la censura existente en el cine.




Otro caso de gran calado en la sociedad fue la serie Guinea Pig. Se trataba de una serie de películas de horror gore, con efectos hiper-detallados y violencia explícita. El conocido actor, Charlie Sheen denunció estas películas al FBI, creyendo que se trataba de una de estas películas ilegales debido al realismo que presentaban.



Sin embargo, su popularidad llegó cuando fue capturado el asesino en serie Tsutomu Miyazaki, cuyo modus operandi se asemejaba muchísimo a escenas de la serie, avivando la polémica cuando se encontraron entre sus efectos personales las películas mezcladas con vídeos de asesinatos que él mismo había perpetrado y filmado, llegándose a creer que el era el autor de las películas.

Hoy día son unos filmes prohibidos en Japón debido a la conmoción que supuso las actuaciones de este asesino y la polémica servida.

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