martes, 24 de abril de 2012

Sueños del Más Allá


Desde pequeña siempre he sentido un vínculo y atracción a lo 'no visible' pero sí perceptible (como el viento: no lo vemos pero podemos sentir su fuerza cuando este enfurece y su ternura cuando está en calma), empezando por los extraordinarios sucesos que ocurrían en casa de mi abuelo, allá en EEUU y terminando por sueños frecuentes de personas fallecidas, cercanas o no, que me venían a decir algo en sueños. 

Esto último es lo que más me ocurre ultimamente. 

Siempre (y siempre quiere decir desde que tengo memoria) he pensado que nuestro 'sueño' es un portal directo en comunicación con lo paranormal, una vía en la cual puedes salir o pueden entrar. 

Mi primera novela, la que comencé a escribir en plena adolescencia, se basó en un sueño, de una persona que hacía no mucho, había fallecido en circunstancias díficiles de encajar. El caso es que a esta persona le había tratado lo justo, no tuvimos una amistad entrañable ni tampoco una relación frecuente, coincidíamos o  no, yo era más jovén que él, por lo menos 6 años más joven. Me enteré de su muerte por terceros. 

Puedo decir que sentí lástima, pero no tanta como cuando, tiempo después, en un sueño él apareció suplicándome que le ayudara a no morir. 

Me explicó qué sucedió, que él no quería haber muerto, que era un error. Tuve que convencerle que las cosas eran como eran. Le indiqué dónde estaba su tumba (la cual nunca antes había visto) y en mi sueño, conseguí que aceptara su nueva condición. Más raro y excepcional me resultó cuando comprobé más adelante, en aquél cementerio municipal, que yo había estado allí una noche enseñándole a mi 'amigo' dónde yacía y comprobé que estuve sin haber estado nunca fisicamente.


A raíz de esto, comencé a escribir mi historia, toda la angustia que él me había contado y todo lo que él me transmitió de su vivencia me quedó grabado para siempre, o por lo menos hasta ahora. No recuerdo con exactitud nuestra larga conversación, pero sí pude percibir sus emociones, sus sentimientos y su visión de la vida cuando estaba entre los vivos. Y mi protagonista es él. Cambié el nombre y lugares y mucho de la historia pero mi personaje se basó en su forma de ser, sus angustias, sus problemas y su constante pesar de sentirse perdido y sin rumbo. 

Nunca más ha vuelto a mis sueños. Cuando escribía, tenía la sensación de estar bajo vigilancia , a veces incluso llegaba el momento en que tenía que parar, pues sentía algo indescriptible. 

Sea o no así, lo que sí es cierto es que debido a este sueño, logré desarrollar mi novela. Hasta que no la finalicé no sentí descansar ni tranquilidad. 


Enviado por: Shaidy

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