viernes, 21 de septiembre de 2012

La misteriosa muerte de Juan Pablo I

Juan Pablo I, también conocido como el Papa sonrisa, no llegó a visitar ni un solo país, publicar ninguna encíclica ni a canonizar a nadie. Su muerte dejó sin embargo un sordo rumor que el Vaticano ha descalificado una y otra vez, a pesar de las miles de especulaciones surgidas. Algunos periodistas y sacerdotes que han tratado el tema aseguran que Juan Pablo I fue asesinado.





Fue elegido como el 263º Papa oficial de la Iglesia Católica el 26 de agosto de 1978. Fue el primer Papa con dos nombres. Después de su elección, Albino Luciani, que pasó a llamarse Juan Pablo I estableció un ambiente de optimismo y reformas. Pero nunca llegaría a avanzar más allá de las propuestas. Murió, según las fuentes oficiales de un infarto, 33 días después de su elección como Papa, el 28 de septiembre de 1978, siendo el cuarto pontificado más breve de la historia.

El día 28 de septiembre por la tarde, el arzobispo Benelli acudió al Vaticano. Albino Luciani le había telefoneado a media mañana y pensaba depositar en él la responsabilidad política y diplomática del Vaticano. El propio Benelli diría después por Radio Vaticano: "Lo encontré perfectamente de salud y con un humor excelente". 

Cuando murió Pablo VI, el 6 de agosto de 1978 a las 9:40 de la noche, bastaron unos minutos para que el mundo tuviera la noticia, pero cuando murió Juan Pablo I, casi 3 horas después del hallazgo del cadáver el Vaticano facilitó el comunicado que decía textualmente: "Esta mañana, 29 de septiembre de 1978, hacia las cinco y media, el secretario particular del Papa, no habiendo encontrado al Santo Padre en la capilla, como de costumbre, le ha buscado en su habitación y le ha encontrado muerto en la cama, con la luz encendida, como si aún leyera. El médico, Dr. Renato Buzzonetti, que acudió inmediatamente, ha constatado su muerte, acaecida probablemente hacia las 23 horas del día anterior a causa de un infarto agudo de miocardio".

La noticia causó sorpresa y estupor. Después se añadió el nombre de Magee al comunicado, quien fuese anteriormente secretario de Pablo VI. Realmente, hoy pocas cosas quedan en pie de las afirmadas en dicho comunicado. El propio John Magee, actualmente obispo de Cloyne (Irlanda), ha dicho recientemente que no fue él, sino una religiosa quien encontró muerto a Juan Pablo I: "Aproximadamente a las 5 de la mañana una monja muy agitada fue a despertarme: 'El Papa ha muerto', me dijo. Preocupada porque el Pontífice no había tomado el café, que las monjas le dejaban todos los días a las 4:30 delante de la puerta de su habitación, había entrado y visto el cuerpo inmóvil. Después había corrido hasta mi habitación para avisarme" .

Magee bajó inmediatamente a la habitación del Papa y constató que, efectivamente, había muerto. Dijo a las religiosas que no tocaran nada y fue a llamar por teléfono al cardenal Villot. Según Magee, eran las 5:40. A continuación llamó al doctor Buzzonetti. Ambos, el cardenal y el doctor, "entraron juntos en la habitación del Papa y constataron con sus propios ojos que el Papa estaba muerto".

Cuando murió Pablo VI, se publicó un detallado informe médico. Con Juan Pablo I no. Se supone que basta un examen externo del cadáver y un lacónico comunicado oficial para dar respuesta a estos interrogantes: ¿cuándo murió Juan Pablo I? Y sobre todo, ¿de qué murió?

Por lo que se refiere al momento de la muerte, la estimación oficial no coincide con la de los embalsamadores, los hermanos Signoracci: Al examinar el cadáver antes de que lo trasladaran a la sala Clementina, los hermanos Signoracci habían llegado a la conclusión, por la ausencia del rigor mortis y por la temperatura del cuerpo, que la muerte se había producido, no a las 11 de la noche del 28 de septiembre, sino entre las 4 y las 5 de la madrugada del 29. Sus conclusiones se vieron confirmadas por monseñor Noé, que les dijo que el Papa había muerto poco antes de las 5 de la madrugada. Tanto la religiosa que descubrió el cadáver, sor Vincenza, como el secretario Diego Lorenzi confirmaron el detalle de la temperatura del cuerpo, que encontraron todavía tibio.

A las 5 am, el Cardenal Villot confirmó la muerte del Santo Padre. Los anteojos del Papa, sus pantuflas y testamento desaparecieron, y ninguno de estos objetos jamás fueron vistos de nuevo.

El Cardenal Villot telefoneó a los embalsamadores y se envió un carro del Vaticano a traerlos. Lo que sucedió en la siguiente hora es aún un misterio. No fue sino hasta las 6.00 que el Dr. Buzzonati, llegó y confirmó la muerte, sin escribir un acta de defunción. El Dr. Buzzonati atribuyó la muerte a un infarto agudo del miocardio.

Cerca de las 6.30h, Villot comenzó a informar la noticia a los cardenales: una hora y media después que los embalsamadores habían llegado.

Para las 18 horas de ese día, los apartamentos papales se habían lavado, limpiado y pulido totalmente. Los secretarios empacaron y se llevaron toda la ropa del Papa, incluyendo sus cartas, notas, libros y un pequeño puñado de recuerdos personales: los 19 cuartos de los apartamentos papales habían sido completamente vaciados de cualquier cosa remotamente asociada al papado de Luciani.

Villot hizo los arreglos para que el embasalamiento se hiciera esa noche, un procedimiento tan inusual como ilegal. ¿Por qué el apuro? También se informó que durante el embasalamiento se insistió que nada de sangre fuese drenada del cuerpo, y ninguno de los órganos tampoco debían ser removidos. Una pequeña cantidad de sangre hubiese sido más que suficiente para que un científico forense estableciera la presencia de cualquier sustancia venenosa.

Sin duda, la cuestión clave es la determinación de la causa de la muerte. Es decir: ¿de qué murió Juan Pablo I?

Según el diario La Stampa de Turín, del 8 de octubre, los cardenales reunidos en congregación general solicitaron conocer las circunstancias precisas de la muerte del Papa Juan Pablo I. El diario señala que "los cardenales, ante los interrogantes que se plantea la 'opinión pública' provocados por el hecho de que únicamente fue publicado un breve comunicado anunciando la muerte del Papa, la ausencia de un boletín médico y la negativa del Vaticano a proceder a una autopsia, han solicitado que los medios oficiales de información de la Santa Sede anuncien las circunstancias exactas de la muerte del Pontífice". Al menos, algún cardenal habría pedido puntualizaciones al respecto. El Vaticano ni confirma ni desmiente esta información; simplemente, no responde.

Pero ¿por qué no se hizo la autopsia? ¿Tenía la Iglesia algo que perder? Monseñor Nicolini, autor de una biografía sobre Juan Pablo I y, durante varios años, vicedirector de la sala de prensa del Vaticano, dijo que: "El Sacro Colegio no ordenó la autopsia porque la consideró superflua, no habiendo duda alguna sobre las causas naturales de la muerte del Papa. La autopsia no podía sino confirmar cuanto ya se sabía".


"Juan Pablo I fue asesinado por la ingestión de una dosis fortísima de un vasodilatador. Pensaba hacer cambios importantes en la curia del vaticano. Los apuntes que tenía en la mano, al ser encontrado muerto, contenían los nombres de los nuevos cargos" . Dicho esto por el sacerdote Jesús López Sáez, en su libro de investigación. 

Hoy está comprobado que Juan Pablo I estaba bien de salud. Lo confirma su médico personal, el doctor Da Ros: "El Papa no había pasado nunca 24 horas en cama, ni una mañana o una tarde en cama, no había tenido nunca un dolor de cabeza o una fiebre que le obligase a guardar cama. Gozaba de una buena salud.

También se sabe que Juan Pablo I no murió de infarto, porque "no hubo lucha con la muerte". Con el tiempo el propio Vaticano ha reconocido que el primero en encontrarlo no fue monseñor Magee, su secretario, sino sor Vincenza, la monja que lo cuidaba. Según el relato de esta hermana, "el Papa estaba sentado en la cama, con las gafas puestas y unas hojas de papel en las manos. Tenía la cabeza ladeada hacia la derecha y una pierna estirada sobre la cama. Iniciaba una leve sonrisa".

¿Qué tenía en las manos? "Evidentemente no tenía el Kempis, como dijo el Vaticano, un libro demasiado grueso para ser sostenido entre los dedos. Los apuntes que tenía eran unas notas sobre la conversación de 2 horas que el Papa había tenido con el secretario de Estado, cardenal Villot, la tarde anterior", dice López Sáez. En ella, el Papa le había adelantado a su número 2 los importantes cambios que pensaba hacer en la curia. Y ése fue el detonante de su muerte.

"A pesar de que el Vaticano lo niega, a Juan Pablo I se le hizo la autopsia y por ella se supo que había muerto por la ingestión de una dosis fortísima de un vasodilatador. Se trata de una medicina absolutamente contraindicada para quien tiene la tensión baja, como era el caso del Papa. Eso encaja con la forma en la que se encontró el cadáver: No hubo lucha con la muerte, como corresponde a una provocada por sustancia depresora y acaecida en profundo sueño", explica Jesús López Saez. 

Juan Pablo I, horas antes, había presentado el organigrama a Villot y éste le dijo: "Usted es libre para decidir y yo obedeceré. Pero sepa que estos cambios supondrían una traición a la herencia recibida de Pablo VI".Y Juan Pablo I le replicó: "Ningún Papa gobierna a perpetuidad".

En la mesa de luz de Juan Pablo I, había un proyecto, que pensaba presentar, sobre la posibilidad de admitir el uso de pastillas anticonceptivas, (ya lo había dado a conocer en la revista oficial del Vaticano), sobre la aceptación de mujeres para el sacerdocio y de un acercamiento con fines de unidad con la iglesia ortodoxa. Está comprobado que era un Papa que "estaba en el camino de la profecía". Es decir, "un Papa que no quiere ser jefe de Estado, que no quiere escoltas ni soldados, que quiere una renovación profunda de la Iglesia y, además, gobernar con los obispos. Un Papa de los pobres que quiere promover en el Vaticano un gran instituto de caridad, para hospedar a los sin techo de Roma", cuenta el padre López Sáez.

El parte oficial indica que murió de un ataque al corazón. Pero David Yallop, autor del libro En nombre de Dios, insiste desde 1984 en la hipótesis de que Juan Pablo I fue envenenado. Los principales sospechosos fueron tres altos jerarcas de la Iglesia Católica y tres mafiosos vinculados con el mundo de las finanzas y las hermandades secretas masónicas.

Según Yallop, el Papa habría descubierto que en la venta del Banco Católico del Veneto -el 51 % propiedad del Banco Vaticano- hubo irregularidades que involucraban al director del Banco Vaticano, el obispo Paul Marcinkus, y a Roberto Calvi, director del Banco Ambrosiano.

El Pontífice también se habría enterado de los lazos de Calvi con Michel Sandona y Lucio Galli, miembros de una poderosa logia llamada 'Propaganda 2' que, después se supo, promovió atentados terroristas. El catolicismo dice que el creyente que ingrese a una logia debe ser excomulgado.

El Papa, según Yallop, tuvo en su poder una lista con nombres de varios obispos y religiosos pertenecientes a la logia. Uno de ellos era el secretario de Estado del Vaticano, cardenal Jean Villot.

Yallop añade a la tesis del complot otro ingrediente. Cuando era sacerdote, Luciani  participó en una consulta interna sobre el control natal, cuyo resultado sería presentado a Pablo VI. Su postura era que el Vaticano debía aprobar la píldora anticonceptiva del doctor Gregory Pincus, que sería la "píldora católica". Su concepto fue rechazado, pero ya como Papa podría imponerlo, lo cual habría alarmado a Villot.

Tras la muerte de Albino Luciani, sorprende la serie de asesinatos y atentados violentos con fines intimidatorios, que se han perpetrado para enmascarar la práctica habitual del saqueo a gran escala: magistrados, periodistas, fiscales, miembros de las fuerzas del orden...todo ello contribuyó a incrementar la psicosis acerca de esta misteriosa muerte.

Con la explicación oficial, Roma dio por cerrado el caso. Pero, aún hoy, en toda la cristiandad sigue flotando un aire de misterio y sospecha. La herida se ha cerrado en falso.

3 comentarios:

  1. de ser cierta la idea del envenamineto habría que ver que es mejor si guardar el misterio por el bien de la iglesia o desenmascarar a todo el mundo y prvocar una gran revolucion en el mundo cristiano, yo me voy con la segunda opcion

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  2. Yo de esto ya había leído muchas otras ideas conspirativas, y a mi también me huele a podrido

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  3. Si un tipo cn sotana es capaz de violar menores... cabe alguna duda de q pueda matar a uno de los suyos q atenta contra el status qúo establecido hace centenares de años??... CHINO JAVI

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