jueves, 8 de noviembre de 2012

Las rocas deslizantes del Valle de la Muerte

El Parque Nacional Valle de la Muerte se encuentra ubicado en California, Estados Unidos. Ocupa una amplia extensión, unos 13.518 m2, en una zona árida que conforma uno de los grandes desiertos del país, donde se llegan a alcanzar los 58ºC.

En este insólito paraje se produce un extraño fenómeno: pesadas rocas de hasta 200 kilos se desplazan solas, dejando tras de sí huellas de varios metros.


La cuenca del lago Racetrack, hoy en día completamente seca, tiene un fondo plano y rugoso, en el que en ocasiones aparecen marcas extrañas, como si algo o alguien hubiese arrastrado las rocas. Sin embargo, a parte de estas marcas, no aparecen ningún otro tipo de huellas que indiquen la acción humana o el uso de máquinas.

Los primeros datos están fechados en 1915, cuando ya se dejó constancia por escrito del fenómeno. A lo largo de los años, varios geólogos y equipos de investigación han tratado de dar explicación a este hecho.

La primera explicación que se dio se basaba en los movimientos sísmicos. En esta zona confluyen numerosas fallas, por lo que se creyó que el movimiento del magma podía generar pequeños impulsos sísmicos que moviesen las rocas. Pero gracias a las nuevas tecnologías se ha podido observar que el movimiento de las rocas no siempre aparece unido a un registro sísmico.

Posteriormente se creyó que se debía a la gravedad, pues la mayoría de rocas se mueven hacia el centro del lago. Sin embargo, el desnivel es apenas imperceptible, y no todas las piedras siguen este patrón, pues algunas se mueven en sentido contrario, formando ángulos e incluso volviendo sobre sus propios pasos, de manera totalmente aleatoria.


La explicación más aceptada es la de George M. Stanley, que dice que, tras las tormentas invernales, una fina capa de agua de unos centímetros de profundidad se hiela en la superficie del lago reseco. Esto, combinado con los fuertes vientos, hace resbalar las rocas. Además, al llover, el agua se filtraría hacia las capas inferiores; pero al secarse, lo harían primero las superiores, formando pequeños montículos que ayudarían a que las piedras se deslizasen hacia un lado u otro, dependiendo de su posición en el montículo. También se explicaría así la formación de surcos de bordes suaves, pues se deslizarían sobre el barro.





A pesar de tener bastante lógica, a día de hoy todavía no se ha podido ver cómo se mueven estas misteriosas rocas.

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