domingo, 29 de septiembre de 2013

Zugarramurdi: el pueblo de las brujas

En el año 1610, la Inquisición vive en España su máximo apogeo, donde los herejes era perseguidos y ajusticiados en las hogueras, y donde la palabra magia estaba maldita. Así se fraguó una de las épocas más oscuras de España, donde Zugarramurdi era uno de los protagonistas de tan controvertida época.



La palabra aquelarre proviene del idioma euskera, (País Vasco), aker , macho cabrío y larre ,(campo). Prado del macho cabrío. En las inmediaciones de Zugarramurdi, localidad de Navarra, se alza la montaña de Aquellare.

Los habitantes de este lugar han ido transmitiendo de generación en generación una leyenda que describe, de forma poética y conmovedora un episodio lleno de interés donde encontramos, reuniones de brujas que celebran sus rituales bajo la presencia del macho cabrío:

“Dos niños huérfanos, sencillo y humilde el menor; un tanto orgulloso, audaz y duro por el sufrimiento el otro, cantores ambos de las hazañas de los guerreros vascos o de los amores de los pastorcillos, pues no tenían otro modo de ganarse la vida, perdiéronse al oscurecerse un dia de otoño por causa de la niebla en aquellas tristes soledades. Fatigado el menor de los hermanos, propuso al otro descansar junto a un peñasco; pero el mayor rechazó la propuesta y le abandonó proiguiendo la marcha. Al verse solo, encomendóse a Dios el pequeñuelo, y refugiándose en el tronco de un árbol que se hallaba en el centro de la pradera, se durmió protegido así de los fríos. A medianoche, los gritos de una multitud de brujas que esperaban la llegada del demonio, le despertaron. Mostróse el diablo en figura de macho cabrío, recibió la adoración de las brujas y oyó a éstas relatar sus fechorías.

Por este medio el niño que en el árbol se ocultaba, averiguó que una de las mujeres que allí concurrían, era la causa de la enfermedad que padecía la hija única de un duque a la sazón reinante en un estado de la península italiana , y supo también que la muerte de la joven era cosa segura en muy corto plazo de tiempo si no daban muerte a un sapo escondido en los jardines del palacio ducal. Tranquilo el pequeño, luego que desaparecieron las brujas, tomó la dirección de los estados del duque; llegó allá contó su increíble historia y era cierto que su adorada hija padecía una extrañísima enfermedad que la tenía postergada en el lecho desde hacía tiempo y que todos los médicos habían pronosticado su muerte inmediata. La enfermita una vez curada se transformó en una hermosa joven que agradecida casó con su salvador.

El hermano mayor, al tiempo conoció la historia de su hermano y su elevación en el orden social y económico y tuvo envidia. Quiso repetir la historia de su hermano y una noche se adentró por las montañas buscó el lugar que le había descrito y encontró el prado, en él estaba el árbol, se subió al mismo y aguardó a que llegara la noche y con ella el fantasmagórico espectáculo. Quería descubrir otro secreto que pudiera también proporcionarle a él fortuna. Pero, he aquí, que cuando llegó el demonio, mandó éste registrar el árbol, sorprendiendo así al muchacho oculto. Las brujas lo atraparon y lo precipitaron por un barranco distante a media legua de aquel paraje.

Desde entonces, la montaña lleva el nombre de Aquellare”.

En 1610 se produjo un episodio aterrador, que todavía hoy, 400 años después, hace estremecer a cualquiera que lo escuche. Todo comenzó con las declaraciones de una mujer llamada María de Ximildegui la cual afirmó que había sido bruja y había asistido en alguna ocasión a los célebres akelarres celebrados en esta localidad navarra. El miedo fue tal que la Inquisición intervino y 300 personas fueron inculpadas de delitos de brujería de las cuales 40 eran vecinas de Zugarramurdi. Al final 6 mujeres y 2 hombres de esta localidad acabaron muriendo en la hoguera.



A raíz de esto las Cuevas de Zugarramurdi se asocian a la brujería y son conocidas por la celebración de los famosos akelarres y misas negras que tuvieron lugar aquí.

hoy día, en este pueblo, "las brujas lo sobrevuelan cada 18 de agosto", en una fiesta popular, en el que se come cordero asado.

1 comentario:

  1. Sin duda alguna Zugarramurdi y todo su entorno son un lugar de una belleza difícil de superar al igual que sus historias y mitos, tomando como tema esas historias he compuesto una banda sonora original titulada “Cuevas De Zugarramurdi” la música trata de expresar desde mi optica el sentir de todas esas historias, podeis escuchar la banda sonora en ... http://bilbaomusic.net/Ancestors , que disfruteis de la música.

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