viernes, 26 de diciembre de 2014

El Krampus

Cuando se acercan las navidades, millones de niños esperan con ansia la visita de Papa Nöel o Santa Klaus... Y ante su visita, siempre surge la duda de si han sido "buenos" o "malos".

Los niños del centro y norte de Europa saben que han de ser buenos, pues sino ha sido así, en vez de la visita de Papa Nöel, aparecerá en su lugar un demonio que viene con el propósito de llevarse a los niños malcriados a un ardiente mundo subterráneo. Esta es la leyenda del Krampus, el castigador de niños desobedientes y malos.

La palabra Krampus proviene del antiguo alemán “krampen”, que significa garra. Otros nombres que ha recibido son los de Knecht Ruprecht, Klaubauf, Pelzebock, Schmutzli

El folklore sugiere que este demonio se deja ver en la tarde del 5 ó 6 de diciembre, merodeando las calles durante dos semanas haciendo sonar campanas y cadenas oxidadas que utiliza para asustar.
Su apariencia es representada por una criatura parecida al íncubo: así pues, presenta un rostro diabólico, con una larga lengua roja, cuernos en la frente y mirada penetrante. Un oscuro y tupido pelaje recubre su cuerpo, y posee largas extremidades. 

Habitualmente es representado con una especie de saco que carga en la espalda, donde lleva los niños malos para después llevarlos al infierno.

Se piensa que la existencia de este ser, proviene de una creencia común en aldeas de lo que hoy es Austria y Hungría. Su antigüedad puede seguirse hasta unos diez mil años atrás.

La influencia alemana del siglo XIX ayudó a la expansión del mito del Krampus en países como Croacia, la República Checa, Eslovaquia e incluso llegó hasta el norte de Italia. 
En la Edad Media, en gran parte de Europa las fiestas navideñas se asemejaban más al día de brujas “Halloween” porque los campesinos se disfrazaban del demonio navideño para salir a pedir bebidas y comida.

La religión católica condenó y trató de eliminar esta leyenda por tratarse de un demonio pagano: sin embargo a finales del siglo XX las fiestas de disfraces y eventos sociales revivieron la esencia del Krampus por medio de espectáculos donde las personas se divierten personificándolo y asustando a la gente en divertidas cabalgatas.

En Austria, durante el día de San Nicolás, llamado también la noche de Krampus “Krampusnacht”, muchos adultos vestidos de esta criatura comienzan un antiguo ritual conocido hasta el presente como la "Carrera del Krampus", en el que los disfrazados portan antorchas y se abren paso por las calles asustando y fustigando con ramas secas a mayores y niños.

Esta popular práctica europea sucede usualmente durante el solsticio de invierno. Lo más importante son las máscaras, las cuales añaden drama para jugar a ser la mítica criatura. Los artesanos y aficionados las elaboran con anticipación y esfuerzo, usando como material principal madera policromada que decoran con símbolos, visten pieles de cordero y cuernos. 

Portan objetos como cadenas, bengalas para hacer fuego y un cesto para hacer el espectáculo más real. Hay que resaltar que este disfraz pesa cerca de 40 kilos, sin embargo los Krampus locales no paran de moverse y asustar al público. El final del evento sucede cuando aparece San Nicolás, momento en que los Krampus lanzan sus máscaras al suelo simbolizando el triunfo de la luz sobre la oscuridad.

En el folklore croata, el Krampus es la representación de los malos espíritus y el campeón de las tinieblas. La relación entre San Nicolás y Krampus es una analogía de la eterna lucha entre el bien y el mal.


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