jueves, 12 de abril de 2012

Casualidades curiosas

¿ Creéis en las casualidades?

Frederick Chance viajaba a toda velocidad en su coche por una solitaria carretera de Worcestershíre, Inglaterra, cuando vio los faros de otro vehículo que venía por su mismo carril. Ambos conductores intentaron frenar y desviarse para evitar el choque, pero no lo lograron. Ambos sufrieron heridas leves y salieron casi ilesos. Ambos se sorprendieron al descubrir que tenían el mismo nombre y apellido.


Al poco tiempo de firmar un contrato para rodar uña película basada en el libro La chica de Pétrovka, del escritor George Feifer, el actor británico Anthony Hopkins recorrió las librerías de Londres, para comprar un ejemplar de esa obra. Cuando se disponía a volver a su casa sin haberlo encontrado, descubrió el libro que buscaba, olvidado en un banco del Metro. Dos años después, durante el rodaje del filme, el autor de la novela visitó al actor en Viena y le confesó que no tenía ningún ejemplar del libro ya que había prestado el último a un amigo, quejó había extraviado en Londres. Hopkins saco el libro que había encontrado y Feifer comprobó perplejo que era el suyo. 

El 28 de julio de 1900 el rey italiano Humberto I cenó en a un restaurante de Monza, donde al día siguiente debía entregar unos premios deportivos. El monarca comprobó con asombro que el dueño del restaurante no sólo se parecía a él sino que también había nacido el mismo día, en la misma ciudad. Además, su mujer se llamaba Margherita, como la reina. Para colmo, el propietario del restaurante también se había casado el mismo día que el monarca y abrió su casa de comidas el mismo día en que Humberto I había sido coronado rey. El paralelismo culminó de manera trágica al día siguiente, cuando el posadero murió de un disparo durante una partida de caza y el monarca de Italia falleció por un tiro que le efectuó un anarquista, en la carrera de atletismo que presidía. 


En 1893, Henry Ziegland abandonó a su novia y ella se suicidó. Para vengarse, su hermano lo siguió hasta su casa y le disparó en el jardín, y angustiado por haberlo matado se pegó un tiro. Pero el agredido sobrevivió, ya que la bala sólo le rozó la cara y se incrustó en un árbol. En 1913, Ziegland decidió dinamitar las raíces de dicho árbol, que todavía tenía el proyectil incrustado, para arrancarlo del jardín. La explosión propulsó la bala, que impacto en su cabeza y le produjo la muerte instantánea. 

Un oficial Británico, el Mayor Summerford, mientras combatía en los campos de Flanders en febrero de 1918, fue despedido de su caballo por el resplandor de un rayo, lo que lo dejó paralizado de la cintura para abajo. Summerford se retiró y se mudó a Vancouver. Un día, en 1924, mientras pescaba en la rivera de un río, un rayo cayó en el árbol sobre el que estaba sentado y paralizó el lado derecho de su cuerpo. Dos años después, Summerford ya estaba lo suficientemente recuperado como para darse un paseo por un parque local. Mientras paseaba por el parque un día de verano en 1930, fue alcanzado por un rayo, paralizándolo permanentemente. El murió dos años después, pero ese no sería el final. Cuatro años después, durante una tormenta, un rayo cayó en un cementerio y destruyó una lápida. ¿Quién yacía en esa lápida? El Mayor Summerford. 

Androcles, el esclavo romano en tiempos del cruel emperador Calígula, según la leyenda transmitida por Aulo Gelio, se había refugiado en una cueva de África, escapando de las crueldades de su amo. De pronto apareció un león, que extendió una pata hacia él. Androcles observó que estaba herido y le quitó entonces una larga espina. Tiempo después, Androcles fue lanzado a la arena del circo, para ser comido por las bestias. El león que debía comerlo no era otro que el animal herido por la espina. Al reconocer a Androcles, la fiera comenzó a lamerlo, en vez de atacar. Eso le valió la libertad -y la vida- al esclavo. 

En el siglo XIX Edgar Allan Poe escribió un libro llamado The narrative of Arthur Gordon Pym. Se trataba de un relato sobre un naufragio, en el que los 4 sobrevivientes deriven en un bote por varios días, hasta que tres de ellos deciden matar al grumete para comérselo. En el relato, el nombre del grumete era Richard Parker. Algunos años después, en 1884, el bergantín Mignonette naufragó, y sus 4 sobrevivientes derivaron largo tiempo en un bote. Eventualmente los 3 miembros mas viejos del bote decidieron matar al grumete para comérselo. El nombre del grumete era Richard Parker. 

Otro caso famoso es el del escritor Morgan Robertson, que en 1898 publicó una novela que narraba la historia de un gran transatlántico, el Titán, que se hundía en su primera travesía, después de chocar con un iceberg, en una fría noche de abril. Catorce años más tarde, el legendario "Titanic" se hundía en su primer viaje, al colisionar con un témpano de hielo a la deriva. Naufragó en una noche de abril, en la misma región que el premonitorio Titán de Robertson. Igual que el barco del libro, se afirmaba que era insumergible y no llevaba suficientes botes salvavidas para todos los pasajeros. 

Una de las series de coincidencias más conocidas es la que protagonizaron los presidentes norteamericanos Abraham Lincoln y John F. Kennedy. Ambos murieron un viernes, en presencia de sus esposas, asesinados por un balazo en la nuca, en años concluidos en la misma cifra: 1860 y 1960. Los dos políticos perdieron un hijo durante su mandato y defendían los derechos de los negros. Ambos fueron sucedidos por vicepresidentes apellidados Johnson, que también guardaban varias coincidencias: eran demócratas del sur y senadores, nacidos en años terminados en la misma cifra: 1808 y 1908. Lincoln fue asesinado en el Teatro Ford y Kennedy cuando viajaba a bordo de una limusina modelo Lincoln, fabricada por la empresa Ford. El asesino de Lincoln, Booth, nació en 1839, y el de Kennedy, Oswald, en 1939. El primero disparó en un teatro y se refugió en un almacén y el segundo hizo fuego desde un almacén y después se escondió en un teatro. Las coincidencias no acabaron allí: los dos magnicidas fueron asesinados antes de ser juzgados 

Napoleón tomó el poder en 1804. Hitler en 1933. Diferencia: 129 años.Napoleón entró en Viena en 1809. Hitler en 1938. Diferencia: 129 años.Napoleón entró en Rusia en 1812. Hitler en 1941. Diferencia: 129 años.La semejanza más sonada que se ha señalado siempre entre los dos fue su fracaso, que le acarreó al fin la ruina, ante la inmensidad y el invierno. 


John Adams y Thomas Jefferson, el segundo y tercer presidentes de los Estados Unidos respectivamente, también coincidieron al morir: ambos fallecieron en el decimoquinto aniversario de la Declaración Independencia del país, el 4 julio de 1826. 


La vida y la obra de dos de los mayores maestros de la literatura universal, el español Miguel de Cervantes Saavedra y el inglés William Shakespeare guarda curiosos paralelismos. Ambos vivieron la misma época, pero no sólo eso: los dos abandonaron el mundo al mismo tiempo. El genial creador de Hamlet, murió el 23 de abril de 1616, la misma fecha que el literato de Alcalá de Henares (aunque no en él mismo día, ya que en Inglaterra aún no se había aceptado el calendario gregoriano vigente en España). El historiador Juan Duque ha señalado que la "Historia de Cardenio" de Shakespeare, tiene numerosos personajes y lugares en común con el Quijote de Cervantes. 

Charles Berlitz narra una de las coincidencias más raras jamás registradas. Se desarrolló en un período de casi doscientos años, en la misma fecha, e implicó a tres barcos que se hundieron frente a las costas de Gales, en el estrecho de Menai. Los tres buques naufragaron el 5 de diciembre –de 1664,1785 y 1860, respectivamente en las mismas aguas. Y en los tres casos, de todos los pasajeros sólo sobrevivió uno llamado Hugh Adams. 

Mark Twain nació el día que apareció el cometa Halley en 1835, y murió el día de su siguiente aparición en1910. El mismo lo predijo en 1909, cuando dijo “Vine con el cometa en 1835. Vendrá de nuevo el próximo año, y espero irme con él“. 

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