sábado, 12 de mayo de 2012

El oro de los nazis



En la década de los 40, Alemania dominaba con puño de hierro en Europa, siendo el colectivo judío uno de los grandes damnificados, pues fueron aniquilados por alemanes y soviéticos, y además fueron despojados de sus riquezas: obras de arte, joyas, oro, objetos valiosos...



Este botín fue atesorado por nobles alemanes, o fundidos en lingotes de oro, permitiendo al gobierno nazi agrupar un importante patrimonio, el cual le ayudaba a financiar la costosa guerra.


A medida que avanzaba la guerra, viendo que no las tenían todas consigo, los nazis decidieron sacar fuera de Berlín el botín, pues esta comenzaba a ser masacrada por bombardeos y las incursiones de los feroces soldados rusos.


La gran mayoría del tesoro, fue trasladado a Merkers, en Alemania central, en una vieja mina de sal.

Cuando en 1945, los aliados acechaban Berlín, llegaron a este pueblo de Merkers, y varios soldados norteamericanos comenzaron a escuchar historias y leyendas de un escondite repleto de riquezas.

Los lugareños apuntaban a la mina de Kaiseroda, que contaba con 5 entradas y hasta 50 km de túneles.
Los soldados informaron a sus superiores, y 2 oficiales acompañados de varios lugareños, comenzaron a descender por un ascensor a una profundidad de 700m, y al llegar, los oficiales no podían dar crédito a lo que veían...

Estaban delante del mayor depósito de riquezas del mundo.

En sus diversos túneles, cuevas y salas, reposaban hasta 1000 millones de marcos alemanes, 8600 lingotes de oro, francos franceses, francos suizos, decenas de maletas llenas de diamantes, perlas, bolsas rebosantes de piedras preciosas...todo ello sustraído de las víctimas de los campos de concentración. También fue curioso, porque encontraron bolsas llenas de dentaduras y dientes de oro.



Además, la mina casi parecía un museo, pues albergaba obras de hasta 15 museos alemanes y un montón de libros de gran valor salvados de la quema.
Se calculó que en esta mina estaban cerca del 90% de las reservas del régimen ya casi derrotado.
Fue el presidente del Reichsbank, el Dr. Fung el que los trasladó aquí.
El ejército americano llegó a necesitar hasta 15 vagones de un tren para transportarlo

Una obra de Manet

Las obras fueron llevadas a Frankfurt para proceder a su devolución a sus legítimos dueños o sucesores, o a los museos procedentes.
El hallazgo de la mina de Merkers ha sido el más importante, pero hoy día, se sabe que hay muchos más lugares que albergan parte del oro nazi...



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