lunes, 12 de marzo de 2012

El accidente ferroviario de Torre del Bierzo y el revisor fantasma

El 3 de enero de 1944 tres trenes colisionaron en el interior del túnel de Torre del Bierzo, León. Cientos de personas perdieron la vida en este accidente, quedando atrapados en el incendio del interior del túnel.



Los vecinos de Torre del Bierzo no pudieron hacer nada por salvarlos, pero tres días antes, un revisor advirtió a los pasajeros de que un accidente había tenido lugar en esta localidad. Como un misterioso visitante del futuro, entregó el mensaje a los viajeros y desapareció...


El correo-expreso nº 421, proveniente de Madrid con destino A Coruña llegaba con dos horas de retraso a la estación de Astorga. En los vagones viajaban entre 600 y 1000 personas: militares, jugadores del equipo de fútbol local Betanzos... Los frenos de la locomotora habían fallado, así que el maquinista paró a revisarlos. La locomotora reanudó su marcha, ganando velocidad al descender el puerto de Brañuelas. Al llegar a su siguiente parada, el tren no pudo detenerse, y pasó a toda velocidad ante la estación.

El jefe de la estación contactó con la de Torre del Bierzo, situada a 5 km, pana anunciar que el tren había perdido los frenos. Se colocaron traviesas en la vía para intentar frenarlo, pero no dio tiempo. El tren entró en la estación haciendo sonar el silbato, atravesando el túnel nº 20, en el que se encontraba una locomotora de maniobras con tres vagones, que trataba de alejarse de allí. Los trenes chocaron, varios vagones quedaron atrapados en el túnel y comenzaron a arder.

Pero otro tren de mercancías, ajeno al accidente, se dirigía al túnel nº 20. Al salir del túnel nº 21 se encontró a la locomotora del tren de maniobras, que intentaba advertirle del desastre. El mercancías no pudo parar y chocó contra el tren de maniobras. En este segundo choque murieron cinco ferroviarios: cuatro del mercancías y el maquinista de la locomotora de obras, que fue aplastado por un vagón.


Enseguida se advirtió el alcance de la tragedia: los heridos lanzaban gritos desgarradores, y el nerviosismo y el desconcierto reinaban entre los que intentaban ayudarles. Decenas de personas empezaron a acudir desde el pueblo, donde la noticia del desastre se extendió con gran rapidez. Se dio aviso a la jefatura de León para que mandaran ayuda con la mayor rapidez. Los ferroviarios y vecinos de la localidad hicieron lo que pudieron para intentar sofocar el fuego, ayudando otros a los viajeros que habían resultado heridos en los coches que quedaron fuera del túnel. La vía estuvo cortada durante 59 horas y 50 minutos, hasta la 1 hora del día 6 de enero.



El número de víctimas exacto nunca fue aclarado, ya que el Régimen Franquista ocultó la magnitud del accidente, pero las estimaciones de la época apuntaban que se produjeron cerca de 250 víctimas. Solo dos vecinos de Astorga, Marcelino Crespo Crespo y Alejandro García, fueron identificados entre las 78 víctimas oficiales del trágico accidente. Entre los cadáveres que se recuperaron muchos no pudieron ser identificados, ya que se calcinaron los cuerpos, los documentos y las prendas que podían identificarlos.


Pero lo más misterioso de este suceso fue lo siguiente:


El 9 de febrero, Don Pablo Herrero, persona muy respetada en la ciudad de Astorga, se presentó al Jefe de la Sección de Astorga de la 11ª Comandancia de la Guardia Civil y realizó una denuncia en la que manifiestó:

“Que habiéndose sentado como viajero a las 17 horas aproximadamente del día 31 de diciembre, último en el departamento de segunda del tren Expreso 405 en la Estación Norte de Madrid, en cuyo departamento venían otros varios viajeros y al llegar sobre las 23,30 horas a la estación de Valladolid, penetró en aquel departamento un ferroviario, portando una cesta, que supone servía para llevar la merienda y un capote de ferroviario, teniendo aproximadamente la edad de 40 o 50 años, el que dijo a los viajeros que en la estación de Torre y en los túneles, había ocurrido un accidente muy grave y como en dicho departamento viajaban personas que se dirigían a Galicia, quisieron cerciorarse de si el hecho era real, por lo que preguntaron si en efecto estaba seguro de que había ocurrido tal siniestro contestando que no podía asegurarlo(…)"
(Estracto de la denuncia original de Pablo Herrero).

Más tarde el revisor fantasma se bajó del tren y no se le volvió a ver. Tras la extraña denuncia de Pablo Herrero, el Juez de accidentes ferroviarios, ordena abrir una investigación a varios jefes de estación, con la intención de identificar al revisor, pero nunca se dio con el paradero de este hombre.


1 comentario:

  1. En ninguna de las fuentes se justifica en modo alguno la cifra de 500 muertos (prácticamente imposible) ni la de 250 muertos (altamente improbable).

    Los vagones afectados fueron:

    1º furgón de equipajes
    2º coche correos
    3º coche correos
    4º vagón de primera
    5º vagón de primera/bar
    6º mixto de primera y segunda

    Del sexto vagón se pudieron evacuar heridos. Así que por muchas cuentas que se hagan, es prácticamente imposible que el número de victimas llegara a 500, ni siquiera a las 250.

    Las fuentes oficiales finales hablaban de una cifra de victimas mortales cercana a los 80, cifra totalmente verosímil teniendo en cuenta la composición de los vagones siniestrados del tren correo, de la tripulación a bordo de la 4421 y la tripulación del tren carbonero.

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