jueves, 29 de marzo de 2012

¿Han existido alguna vez los gigantes?


Desde hace años se han encontrado enormes esqueletos, restos petrificados y huesos humanos que parecen confirmar que antiguamente algunas zonas de la Tierra estuvieron habitadas por esta raza.

En la Biblia se les llama nefilim, hijos de las mujeres humanas y los hijos de Dios (ángeles caídos); Los hindúes los mencionan en el Mahabharata, igual que se hace en los textos sagrados tahilandeses o de Ceilán (Sri Lanka), en la mitología griega, en las tradiciones aztecas, egipcias, irlandesas y vascas. Su existencia nos ha dejado como prueba los megalitos, los colosales túmulos y otras construcciones ciclópeas como las ruinas de Baalbeck y las de Tiahuanaco.


En Europa podemos hablar de varios casos: en Cumberland, Reino Unido, en  la Edad Media se descubrieron los restos de un gigante de 4,5 metros, cubierto por una armadura. En 1895, durante unas excavaciones realizadas en el condado de Antrim, Irlanda se encontró un gigante fosilizado de 3,70 metros de altura, que se exhibió en Dublín, Liverpool y Manchester.  También en Rusia, en una gruta de Atyueca, cerca de Mangliss (en la antigua Unión Soviética) se encontraron esqueletos humanos de entre 2,80 y 3 metros.

Gigante encontrado en Irlanda

En Estados Unidos, el valle del río Ohio es conocido como el Valle de los Colosos, porque a mediados del siglo XVIII, los primeros colonos blancos encontraron cientos de montículos artificiales, algunos de un tamaño descomunal. Los primitivos habitantes de la zona, los indios delaware, decían que eran anteriores a la llegada de su tribu. Cuando se excavaron estos montículos salieron a la luz unos asombrosos restos humanos.



Curiosamente, los indios delaware contaban que, al emigrar desde el oeste en el año 1000 aC, sus antepasados, los lenapees, se habían encontrado en la orilla este del Mississippi con una raza de gigantes que vivían en grandes ciudades fortificadas. Los llamaron allegahenys . Los lenapees los combatieron y, al ser más numerosos, consiguieron expulsarlos. Los supervivientes huyeron hacia Minnesota. Los sioux también cuentan que cuando vivían en este estado apareció una raza de gigantes que consiguieron exterminar.


En 1829, cerca de Chesterville, Canadá, se halló el esqueleto de un gigante tan grande que un hombre podía introducir su cabeza dentro del cráneo con facilidad. 

En 1833 un grupo de soldados sacó a la luz en Rancho Lompock (Nevada) los restos de un hombre de 3,5 metros de altura, rodeados de armas descomunales. 


En 1870, bajo un enorme montículo de Brush Creek (Georgia) se descubrieron huesos de hombres y mujeres de hasta 2,75 metros de altura, junto con una gran piedra grabada con extraños caracteres. 

En 1872, en Séneca (Carolina), se encontraron tres esqueletos de 2,5 metros de altura. 

En junio de 1877 unos prospectores descubrieron cerca de Eureka (Nevada) los huesos de una pierna y un pie gigantescos, correspondientes a un ser humano de 3,65 metros.

En 1883, cerca de Mandan (Dakota del Norte), se descubrió un enorme cementerio que contenía los restos de numerosos gigantes. En 1888, en Toledo (Ohio), se desenterraron los restos de otros 20 gigantes. 

En 1891, en Crittenden (Arizona), una brigada de obreros encontró un sarcófago que contenía a un ser humano de más de 3 metros de estatura. 

También a finales del siglo XIX, en Isla Catalina (California), se hallaron los restos de unos gigantescos pelirrojos. 

En Montana, en 1903, el profesor Farr desenterró un esqueleto humano de 2,75 metros de altura.


En 1911 unos buscadores de guano encontraron en una caverna de Lovelock (Nevada) un grupo de gigantes pelirrojos momificados. Los indios paiute hablaban de una antigua raza de gigantes caníbales que llamaban Si-Te-Cah,a los cuales habían combatido y expulsado al monte Shasta, cerca del cual se encuentra dicha caverna. 

Restos similares se hallaron en el lago Humboldt. En 1923 se desenterraron en el Gran Cañón (Arizona) los restos petrificados de dos gigantes de 4,5 y 5,5 metros de altura.

El zoólogo Ivan T. Sanderson contaba que un ingeniero le había enviado una carta relatándole que durante la II Guerra Mundial, mientras su compañía levantaba el terreno para construir un aeropuerto en la isla de Shemya (Alaska), había encontrado un enorme cráneo de 60 centímetros desde la base al vértex, lo que correspondería a una talla de 3,6 metros. 



También hay indicios de la existencia de gigantes en Centroamérica y Sudamérica. Bernal Díaz del Castillo contaba que durante la conquista de México, Hernán Cortés envió al rey de España un fémur del tamaño de un hombre. Los aztecas explicaron a los conquistadores que en tiempos remotos había vivido allí una raza de gigantes malvados, que habían combatido y exterminado.

En Ecuador los españoles también oyeron historias acerca de otra raza de gigantes que en tiempos remotos había aterrorizado a los habitantes de Guayaquil. En 1543, Juan de Olmos, el gobernador de Puerto Viejo, ordenó excavar en la zona y se encontraron "unos huesos tan grandes que, si no hubieran aparecido también los cráneos, resultaría imposible creer que pertenecieran a seres humanos".

En el Museo del Oro de Lima (Perú) se conserva un gigantesco cráneo deformado, y Glenn Kimball cuenta que en un museo privado pudo ver momias de hasta 3 metros de altura, algunas de ellas pelirrojas.


En junio de 1520, cuando la flota de Magallanes ancló en Puerto San Julián, Argentina, el explorador se topó con unos gigantes de 2,3 metros que llamó patagonios porque llevaban mocasines de cuero, con los que sus pies parecían "patas". En 1962, cerca de Punta Arenas, en la Patagonia chilena, Hueichatureo Chicuy halló al excavar un montículo una enorme tibia humana. Su propietario debió de tener una estatura aproximada de 3 metros.


Los hallazgos se suceden por todo el planeta. En Chenini, Túnez, se descubrió un cementerio de gigantes de 3 metros. Enormes picos con un peso aproximado de 4 kilos han sido desenterrados en Safita (Siria), así como en Aint Fritisa (Marruecos). En Gargayán (Filipinas) salieron a la luz en 1956 huesos correspondientes a un hombre de 3,5 metros. Durante la construcción de una carretera en Homs (Turquía), a finales de los años 50, se encontraron fémures pertenecientes a gigantes de hasta 4,8 metros de altura.




En la década de 1930 el paleontólogo Ralph von Koenigswald descubrió tres enormes muelas humanas en China. Estimó que sus propietarios (que vivieron medio millón de años atrás, según sus cálculos) habían medido al menos 4 metros. Les llamó Gigantopithecus (Gran Mono). En 1941 desenterró en Java el fragmento de una mandíbula que conservaba tres dientes, un poco más pequeños, pero aun así enormes. Llamó a su hallazgo Meganthropus u Hombre Gigante de Java. Para sorpresa de todos, junto a los restos aparecieron herramientas como hachas, azadas y cuchillos (algunas pesaban hasta 18 kilos), lo que descartaba que se tratara de los restos de un gran mono. En Bathurst, Australia) se halló, también junto a unas herramientas, un gigantesco molar que, según los expertos, podría haber correspondido a un ser humano de 7,5 metros de altura y 500 kilos de peso.



Ya habíamos hablado antes de los Humanoides gigantes australianos. Los aborígenes australianos habitantes de la zona donde se descubrieron restos del Meganthropus cuentan que, en tiempos remotos, un hombre-bestia de tres metros de altura y totalmente cubierto de pelo, armado con un hacha de piedra, mataba y devoraba a cuantos se cruzaban en su camino. Estos seres reciben el nombre de almasty en Rusia, dzönglai edmai en India, metoh-kangmi y yeti en el Himalaya, bigfoot en Estados Unidos y sasquatch en Canadá. 

Gigante de Cardiff, uno de los muchos hoax que hay
respecto a este tema





Muchos de estos restos fueron enviados a museos, pero no se ha mostrado mucho interés en su estudio, ya que plantean demasiados interrogantes. Según algunas hipótesis, corresponden a los kurgan (los primitivos arios), una raza de gigantes que vivió en las estepas rusas entre los años 5000 y 2000 aC y cuyo carácter belicoso les llevó a extenderse por todo el planeta: hasta el sur de Canaán e incluso hasta remotas regiones, como América y Australia.


Quizá son los últimos descendientes de una raza de gigantes que una vez dominó el mundo...


1 comentario:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...