miércoles, 4 de abril de 2012

Satí, el ritual funerario hindú


El satí es un ritual del hinduismo, inventado por los sacerdotes brahmanes, por el cual la viuda de un difunto se incinera viva junto a los restos de su marido. Llevando su vestido de boda mientras es quemada, se sentaba o tumbaba junto a su esposo y encendía la antorcha que acabaría con su vida. Esta práctica fue prohibida por los ingleses durante su dominación de la India en el siglo XIX, pero aún se practica en la actualidad. Sin embargo, el numero de muertes por esta tradición ha disminuido notablemente: de 500 al año en 1800 a una o dos por década.





Se cree que el rito del satí surgió en tiempos antiguos: Satí, esposa del dios Shiva, se suicidó porque su padre había insultado a su marido. La primera noticia que se tiene de esta práctica se remonta a unos escritos griegos del 316 aC, pero se cree que es incluso anterior. En India, la mujer es considerada como una "posesión", y teniendo en cuenta que el marido, al morir, puede llevarse sus cosas si son quemadas, la mujer corre esta misma suerte. 


El satí se popularizó con las invasiones musulmanas. En una de las regiones del país, Rajasthan, había un sistema social feudal con tendencias guerreras. Los hombres, en muchas ocasiones, morían en batallas; sus mujeres, para evitar someterse a los invasores o ser masacradas, decidían suicidarse, influenciadas por la presión social y las escasas expectativas que las deparaba el futuro.

Las mujeres viudas eran consideradas "impuras", mientras que si llevaban a cabo el satí se convertían en figuras veneradas.


Pero no todos los satí eran voluntarios: a veces eran drogadas o atadas a las piras en contra de su voluntad. Si alguna intentaba escapar, unos hombres armados con palos se lo impedirían a golpes.


En la actualidad, a pesar de haber erradicado casi por completo el ritual, las viudas de la India aún siguen siendo marginadas por la sociedad, mientras que los viudos pueden rehacer su vida y volver a casarse. Gracias a los ingleses, desde el siglo XIX ellas también pueden volver a contraer matrimonio, pero su futuro más probable se limita a vivir recluidas como esclavas de sus suegros y mantener relaciones sexuales con miembros de su familia política, vender comida, cantar en los templos a cambio de una paga, o prostituirse (las llamadas randi). Tras la muerte de su marido deben vestir con un sari blanco y cambiar su señal de la frente. Su presencia es considerada como un mal augurio y son repudiadas por la sociedad.



De los tres últimos casos de satí, el más famoso es el de Roop Kanwar, una jóven de 18 años víctima del ritual, aunque no se sabe si fue obligada o por iniciativa propia. Se acusó a 45 personas de su asesinato, pero fueron absueltos. Se produjo un endurecimiento de la ley, por la cual se dejaba de diferenciar entre "incitadores" y "observadores pasivos", y se evitaba la glorificación de las mujeres que lo habían llevado a cabo, incluyendo la peregrinación a los restos de la pira.

En 2002, una viuda de 65 años llamada Kuttu Bai fue quemada viva. Sus dos hijos fueron acusados de no impedirlo, al igual que sus 4000 vecinos, de los cuales algunos la animaron con gritos y atacaron a los policías que intentaban impedir el suicidio.

El último caso fue el de Janakrani Premanarayan, de 40 años, que saltó sobre el cuerpo de su marido mientras estaba siendo quemado. Al haber sido algo espontáneo y sin cómplices, se catalogó como un suicidio.


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